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Discurso del secretario

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TRANSCRIPCIÓN

CONTACTO: OFICINA DE ASUNTOS PÚBLICOS

Martes, 16 di diciembre de 2008

202-482-4883

Secretario de Comercio Carlos M. Gutiérrez
Declaraciones de Heritage Foundation, "Cuba en la encrucijada”
Washington, D.C.

Bueno, gracias, Ray. Muchas gracias. Primero que nada, debo confesar que no soy un experto, así que, como me toca hablar después del Dr. Edwards y el Dr. Falcoff, voy a tratar de estar a la altura de esa presentación tan interesante e intelectualmente estimulante.

Deseo agradecerle a la Heritage Foundation por tener la visión de llevar a cabo estas conversaciones sobre Cuba, y creo que empezaron hace varios años. Vamos a darnos cuenta de que esto se adelantó a su tiempo. Nuestra generación, en algún momento, y muy probablemente en el próximo gobierno, verá que Cuba pasará a ser un asunto importante de política exterior. Espero que estemos preparados estratégicamente para ello y que no nos encontremos en la posición de tener que reaccionar. No hay duda de que Cuba pasará al primer plano con el transcurso del tiempo.

El primer discurso de investidura que escuché aquí en Washington en mi actual cargo fue el segundo discurso de investidura del Presidente, y dijo algo que siempre recuerdo y se me grabó: “La supervivencia de la libertad en nuestro país cada vez depende más del éxito de la libertad en otros países. La mejor esperanza para la paz en nuestro mundo es la expansión de la libertad en todo el mundo”. Y es importante reconocer que todavía hay, irónicamente, después del colapso del comunismo y después del claro fracaso del comunismo como sistema, que todavía hay gente en Cuba y en Corea del Norte que sigue viviendo bajo ese sistema que claramente no funciona. Así que aún queda mucho por hacer.

Así que el régimen comunista que cumple su quincuagésimo aniversario. Es increíble. Increíble. Crecí en una familia que se mudó de La Habana a Miami Beach y creíamos que era cuestión de meses, así que fuimos a un hotel y dijimos: “hagamos tiempo, que no falta mucho para que estemos de regreso”. Y luego estaba el viejo dicho en Miami que “esta Navidad comeremos el lechón en Cuba”. Y es increíble pensar que han pasado 50 años.

Una de las cosas de las que quiero hablar y que he visto, y repito que no soy un experto, pero he estudiado Cuba con enorme fascinación y me he dado cuenta de que ésta ha sido una revolución muy personal. Se vende como una revolución de las masas, pero es el trabajo y el proyecto de un individuo. Y cuanto uno más se percata de esto, mejor entiende la Cuba de hoy.

Antes de 1959, Cuba tenía una economía dinámica. Hoy en día, está, literalmente, en ruinas, y uno se pregunta: ¿Por qué? ¿Qué justificación hay para el actual sistema?

Los cubanos viven con 20 dólares al mes. Reciben una tarjeta de racionamiento. Lo increíble es que las raciones que reciben no alcanzan para todo el mes. Así que se ven forzados a salir y tratar de ganar más para cubrir lo que falta. Lo terrible e irónico es que es ilegal salir y tratar de ganar más. Así que se ven forzados a recurrir al mercado negro. La corrupción menor es inevitable. Hay que llevarse a casa cosas del trabajo.

Así que es un sistema que, esencialmente, obliga a la gente a robar, a recurrir al mercado negro, a participar en actividades corruptas para poder sobrevivir. Dicen que Cuba es el único lugar del mundo donde una libra tiene menos de 16 onzas, porque la gente se lleva a casa una onza o dos de algo para cubrir lo que les falta, o como dicen los cubanos en Cuba, para “resolver”.

Es importante darnos cuenta, como aprendimos todos sobre el espíritu empresarial, de la importancia de la pequeña empresa, de su importancia para crear progreso, y de que en Cuba, literalmente, es ilegal crear una pequeña empresa.

Así que si alguien trata de alguna manera de ganar algo más y descubrir la forma de suplementar lo que no recibe en la tarjeta de racionamiento, y abre un restaurantito de comida hecha en casa, puede ser arrestado por ello. Y la enorme ironía es que aunque ahora es el momento de las llamadas “reformas” en Cuba, hoy en día, hay redadas y batidas como nunca para acabar con esta pequeña actividad clandestina.

La desigualdad racial en Cuba es flagrante, y tenemos que recordar que en 1959 esto iba a ser uno de los grandes logros de la revolución: alcanzar la igualdad racial. Cuba, por supuesto, es un país donde el porcentaje de afrocubanos es mayor que el porcentaje de afroamericanos aquí.

Sesenta por ciento de la población actual es afrocubana. Hay pocos afrocubanos, si acaso, en las altas jerarquías del gobierno. Creo que no los hay en el buró político. Es muy, pero muy difícil, encontrar afrocubanos en cargos de autoridad. Hay algunos, pero la proporción no se acerca, ni de lejos, al 60 por ciento, y estamos hablando de 60 por ciento de la población.

Un estudio reciente reveló que 80 por ciento de los cubanos cree que no hay la más mínima oportunidad de que un afrocubano sea Presidente. Éste es un país que, si uno se remonta poco más de cien años atrás, uno de sus antiguos héroes era afrocubano. Así que, en realidad, han ido en la dirección opuesta y, de hecho, han retrocedido en términos de igualdad racial y progreso racial.

Será interesante ver cómo tratan el asunto de que Estados Unidos va a tener un Presidente afroamericano, porque todo este tiempo le han dicho en Cuba a la gente, a los cubanos, que Estados Unidos es un lugar de terrible desigualdad. Si usted es hispano y va a Estados Unidos, olvídese, lo van a tratar como ciudadano de segunda clase. No va a poder progresar. Lo van a discriminar abiertamente y… de repente, hay un Presidente afroamericano. Será fascinante ver cómo tratan con eso, dado que con nuestro menor porcentaje de afroamericanos, tenemos un Presidente, y dado que la mayoría de cubanos son afrocubanos, y hay muy, pero muy poco progreso.

La trayectoria de derechos humanos en Cuba es –podríamos pasarnos horas hablando de esto– es pésima. Creo que todavía no sabemos cómo ha sido la vida en Cuba, pero algún día lo sabremos. Hace unos meses, el Presidente pronunció un discurso en el que dijo que llegaría el día en que nos íbamos a quedar horrorizados de lo que había estado pasando en Cuba, como quedó horrorizado el mundo, tras la muerte de Stalin, al saber lo que había estado ocurriendo en la Unión Soviética.

Como todos sabemos, los cubanos no pueden hablar en contra de su gobierno. No pueden leer lo que quieren, no pueden decir lo que quieren, no pueden practicar su religión como quieren, y la tremenda crueldad del sistema es que, una vez que un prisionero político es encarcelado, invariablemente, se enferma, porque las condiciones son espantosas y se le niega atención médica. Eso es parte del castigo. ¡Qué tal crueldad! ¡Qué tal brutalidad! La gente que apoya a Cuba y que apoya el sistema se avergonzará un día cuando se dé cuenta de lo que ha estado ocurriendo en esas mazmorras.

Pienso que para conocer a Cuba es necesario conocer a Castro. Y algo que he aprendido es que si se conoce de historia, si se conoce a la persona, entonces muchas de las tácticas, muchas de las acciones, mucha de la política comienzan a esclarecerse. Mi teoría —y la ofreceré como teoría, porque nos encontramos en un círculo académico, y espero que podamos tener un gran debate— es que, ante todo, Fidel Castro es antiamericano. Es el sumo antiamericano. Sin Estados Unidos, no tendría una posición, su marca no estaría colocada tan bien como lo está.

El marxismo casi se ha convertido en una táctica para poder consolidar a Cuba, ante todo, como un país antiamericano.

Desde el principio, se declaró a sí mismo como enemigo. Hay cartas que datan de una época muy anterior a 1959, en las que dice que su verdadero destino, su verdadero papel en la vida es enfrentarse a Estados Unidos.

Por lo tanto, una vez que se capta eso y una vez que se comprende eso, creo que todo lo demás queda un poco más claro en términos de su política, en términos de lo que hacen, en términos de quiénes son sus amigos. Mucha gente se pregunta, “¿Por qué Cuba tiene relaciones tan estrechas con Irán?” Bueno, tienen relaciones estrechas con Irán porque Irán no tiene relaciones estrechas con Estados Unidos y, nuevamente, todo lo que hacen tiene que ser visto desde la perspectiva de Estados Unidos, y Castro es el sumo antiamericano, un enemigo declarado de Estados Unidos.

Entonces, a pesar de eso, Estados Unidos es el quinto socio comercial de Cuba. Somos la principal fuente de ventas de alimentos a Cuba. El pueblo estadounidense es la principal fuente de ayuda humanitaria a Cuba, la segunda fuente de dinero en efectivo, después del turismo. Pero nunca escucharán, nunca oirán que Castro lo reconozca.

Entonces, a menudo se me hace esta pregunta, y desde que participo en esta comisión de transición con la secretaria Rice, a menudo se me hace esta pregunta: “¿Cuándo cambiará Estados Unidos su política hacia Cuba?” Creo que ésa es la pregunta equivocada. La verdadera pregunta es: “¿Cuándo cambiará el gobierno cubano su sistema?” Porque ésa es la raíz del problema aquí. La política de Washington no creó el sistema cubano. Y debemos permanecer alerta y debemos ser muy cautelosos y debemos cuidarnos mucho de soluciones simplistas.

A menudo oigo a la gente decir, “Mire, la solución aquí es muy simple. Simplemente levante el embargo y descubrirán que eso comienza a desmoronarse y comienza a desenmarañarse, y en cuestión de seis meses todo eso llegará a su fin”. No hay nada simple sobre nuestra relación con Cuba.

Y deben recordar que Barack Obama será el undécimo Presidente de Estados Unidos desde que Castro asumió el poder. Creo que será el undécimo… Estoy comenzando con el Presidente Eisenhower. Y hay un motivo por el cual los 10 presidentes previos han tenido cierta política o han puesto en vigor ciertas medidas y cierta política hacia Cuba. Y esos 10 presidentes han sido muy diferentes, en términos ideológicos, en términos del espectro político. Algunos han sido acérrimos republicanos. Otros han sido demócratas liberales. Y todos ellos han tratado de lidiar con Cuba a su manera. Y ahora tenemos un patrón de 50 años. Y creo que valdría la pena estudiar ese patrón, especialmente ahora que estamos mirando hacia el futuro.

Y también se me hace la pregunta, “Bueno, ¿el embargo ha tenido éxito?” Les diré, la respuesta es un sí rotundo por una simple razón: el embargo le ha negado recursos a un enemigo de Estados Unidos. Pónganse a pensar. Hay un enemigo a 90 millas de su litoral que es un enemigo declarado para quien su mayor deseo es que Estados Unidos desaparezca. Lo mejor que se puede hacer es simplemente asegurarse de que no tengan los recursos para causar más daños.

Cuando Castro tuvo los recursos, el pueblo cubano no mejoró, su vida no mejoró. Lo que sucedió fue que expandieron sus fuerzas armadas: más tanques, mejores aviones, más soldados. Han financiado guerras en África. Han financiado movimientos revolucionarios en América Latina, pero el pueblo cubano hace fila con tarjetas de racionamiento desde hace 50 años. No importa cuáles son los recursos en términos del gobierno central.

El Che Guevara… Lino Gutiérrez me recordó la famosa frase del Che Guevara que dijo: queremos por lo menos dos o tres Vietnams en América Latina. Entonces, uno nunca recibe el mérito por lo que no sucede. Pero nadie sabe qué habría pasado si alguien como Fidel Castro hubiese tenido muchos recursos. Si hubiese tenido los recursos de, digamos, un Hugo Chávez, cuál habría sido la historia. Nadie lo sabe, y nunca lo sabremos, y felizmente nunca lo sabremos.

Recuerden algunos de los momentos históricos de mayor trascendencia: 1962, durante la crisis de los misiles, ahora sabemos, porque muchos documentos publicados han sido divulgados al público, que existe una carta muy conocida que Castro le envió a Khrushchev diciendo esencialmente: a manera de prevención, deberíamos atacar a Estados Unidos para no dejarlos anular nuestra revolución. Deberíamos tener un ataque preventivo contra Estados Unidos. Piensen en eso. En 1962, contaba con misiles nucleares, y su solución era: hagámoslo. Y la gente se pregunta por qué no nos acercamos a Cuba y por qué no tratamos de razonar con ellos.

El Presidente que probablemente hizo el mayor intento de acercarse y realmente pasar la página con Cuba fue el Presidente Carter. Tuvimos diálogos de pueblo a pueblo. Abrió la Sección de Intereses en La Habana. Realmente vio a Cuba en, quizá, la forma que el Presidente Nixon vio a China. Quería pasar la página y mirar hacia el futuro y tener una relación diferente con Cuba.

Y uno de los resultados de eso y una de las maneras en las que el Presidente Carter fue recompensado por acercarse, quizá recuerden, fue el éxodo del Mariel. Ciento veinticinco mil cubanos, que probablemente sea lo más parecido a un acto de guerra que se pudo montar. Ciento veinticinco mil cubanos que simplemente fueron enviados a Estados Unidos, recogidos por embarcaciones que salían de Miami, y ahora sabemos que muchas de las personas a las que se permitió salir fueron liberadas de la prisión. Y lo que Castro hizo fue enviarnos a algunos de sus delincuentes más furibundos, envió a Estados Unidos a algunos de los delincuentes más peligrosos que tenía en la cárcel.

¿Es ésa la forma de mostrarle a alguien que quieres responder de manera favorable a su acercamiento? Alguien escribió una vez que ésa fue la recompensa de Estados Unidos por acercarse y querer negociar con Fidel Castro, quien, nuevamente, es el sumo antiamericano. Ciento veinticinco mil personas. Ése fue un acto de guerra.

A mediados de los noventa, el Presidente Clinton había autorizado, había disminuido las restricciones a los viajes y remesas, también buscando una manera de quizá pasar la página. Cuba respondió con otra crisis migratoria, pero la mayor maniobra fue unos cuantos días antes, en realidad, aproximadamente una semana antes… antes de que se tenía programado y se había planeado que el Presidente Clinton vetara Helms-Burton, Cuba derribó a una avioneta civil sobre aguas internacionales. Ésa fue la avioneta de Hermanos al Rescate. ¿Creen que ésa es una señal de un país que realmente quiere mejorar las relaciones?

Entonces, esos son tres o cuatro ejemplos. Pero es posible hacer una retrospectiva y ver ese patrón a lo largo de toda la historia. Entonces, cuando la gente dice de manera simplista, “Ah, simplemente relajen el embargo y habrá un colapso, las cosas irán bien, es nuestra culpa, es necesario que entablemos relaciones, es necesario que les demostremos que podemos ser razonables”, eso es una falta de conocimiento de la historia y la falta de conocimiento de la historia nos traerá muchos problemas en el futuro.

Un dato interesante: el Presidente Carter regresó a Cuba en el 2002, y, en efecto, fue a hablar con los disidentes. Y el Presidente Carter tuvo mucho que ver con darles notoriedad a los disidentes. Fue a hablar con los disidentes. Habló en La Habana. Habló muy abiertamente sobre la democracia y los derechos humanos. Y a veces no vemos la conexión entre dos hechos aislados, pero fue tras la partida del Presidente Carter, menos de un año más tarde, que Castro encarceló a 75 disidentes que son muy conocidos hoy en día, en lo que se denominó la primavera del 2003. Nuevamente, ¡qué manera de responder al segundo acercamiento del Presidente Carter!

Entonces, existe un patrón. Es necesario que entendamos el patrón. Es muy peligroso no entender la historia antes de emprender marcha hacia el futuro. Creemos que es necesario que haya cambios en Cuba y concuerdo del todo con lo que dijo el Dr. Falcoff. Esto no es cuestión de hacer cambios en Estados Unidos o de que cambiemos algo aquí que cambiará a Cuba. Los cubanos necesitan cambiar a Cuba, y el cambio debe suceder dentro de Cuba, y no pienso que el futuro líder de Cuba esté en Miami o en Washington o en Nueva Jersey. Probablemente estén sentados en una cárcel cubana. Pero todo está en Cuba y debe suceder en Cuba, y es genial ver a algunas de las personalidades que están allá.

En vez de hablar sobre 11 millones de personas, consideremos a las personas de carne y hueso que están sufriendo y de quienes debemos mantenernos al tanto:

El Dr. Oscar Elías Biscet, un afrocubano. Se atrevió a criticar al régimen y puso en evidencia la práctica de abortos forzosos en Cuba. Fue condenado a 25 años de prisión. Está en prisión desde 1999, salvo 36 días. La gente allegada a él sabe que está a punto de morir. Ha perdido los dientes. Pesa muy poco para una persona de su estatura. Como castigo, se le ha llevado lo más cerca posible a la muerte. Oscar Biscet: un hombre sumamente valiente.

Está el caso de Gorki Águila. Esto no se trata de, ustedes saben, revolucionarios aburridos. También hay músicos de rock que son parte del drama cubano. Estamos hablando de un músico que se ha pronunciado sobre el comunismo y ha criticado al régimen, pero dijo algo la última vez que fue encarcelado por algo que denominan “peligrosidad”. La ultima vez que fue encarcelado, salió de la cárcel y dijo, “Miren, no hay mucha diferencia aquí; la única diferencia, para mí, es que he salido de una cárcel pequeña y voy a una cárcel grande. Pero de todos modos, Cuba es una cárcel”. Independientemente de dónde estés, siempre estás en la cárcel.

Luego está Yoani Sánchez, una mujer sumamente valiente, que es blogger. Vive en La Habana. Fue nombrada entre las 100 personas más influyentes del 2008 por la revista Time. Y hace dos semanas, las autoridades cubanas le advirtieron a Yoani que sus actos sobrepasaban los límites de la tolerancia y le advirtieron que no se pusiera en contacto con elementos contrarrevolucionarios. ¿Cuál es su delito? Tiene un blog. Está hablando sobre la vida en Cuba. Está usando el Internet. Se pueden dar una idea de lo retrógrado que es este sitio. El Internet es ilegal.

El asunto sobre la experiencia cubana es que no sólo se trata de Yoani, de Gorki, de Oscar Elías Biscet. Están las innumerables madres que han visto a sus hijos morir en prisión o languidecer en prisión. Mi padre solía contarme de casos de padres que fueron forzados a presenciar la ejecución de sus hijos. No era suficiente eliminar a tus enemigos. Se trata de hacer que sufra la gente que se queda: las esposas de hombres que han sido torturados y asesinados, las hijas… hijas que se ven forzadas a salir y entretener a los turistas para subsistir. ¿Qué mejor ejemplo de un sistema que no funciona?

Hay muchos cubanos no mencionados ni identificados que pagan un precio tremendo por los complejos de una persona, por la ira de una persona, por el gran resentimiento de una persona hacia Estados Unidos: muchas familias separadas… muchos sueños frustrados.

El objetivo de nuestra política siempre ha sido la libertad, los derechos humanos, la democracia en Cuba. Ésa es la meta final. Y ha sido negarle recursos a alguien que sabemos que si tuviese los recursos, los usaría contra los intereses de Estados Unidos. Pienso que es una política muy lógica. Es una política muy simple. Es una política que ha surtido efecto. Y es una política que debería permanecer en vigor hasta que haya un cambio en Cuba que nos diga que ya no tenemos a un enemigo declarado a 90 millas de nuestra costa. Y para mí, es así de simple.

¿Ayudarían a su enemigo? ¿Aumentarían los recursos de su enemigo? ¿Qué tan lejos irían para ayudar a alguien cuya visión del mundo —de un mundo fabuloso— sería un mundo sin Estados Unidos.

Muchos países han aceptado menos. Muchos países se han acercado a Cuba. Si no es Estados Unidos el que quiere que se libere a los presos políticos, ¿quién va a poner de manifiesto lo que está sucediendo? ¿Quién queda? No queda nadie. Y si Estados Unidos no continúa respaldando firmemente al pueblo cubano, entonces lo que estaremos haciendo será consolidar una dictadura y darle legitimidad a una dictadura.

Entonces, habrá un mundo posterior a Fidel. Habrá un mundo posterior a Raúl. Raúl es Fidel sin el carisma, sin los discursos de siete horas. Pero ha aprendido de Fidel.

Entonces, tan pronto se libere a los cubanos de esta política de resentimiento, de ira contra Estados Unidos y se permita que los cubanos alcancen su potencial, Cuba puede ser uno de los países más prósperos del mundo. El talento, los recursos son simplemente asombrosos. Azúcar: más de ocho millones de toneladas antes de la denominada revolución; el año pasado fue un millón y medio de toneladas. No se está utilizando nada por el bien del país.

Nuestra política debe ser la misma mientras Fidel y Raúl estén allá, y si alguien ha de sucederlos, debe probar… debe probar… que no es Raúl ni Fidel, que no es un enemigo declarado de Estados Unidos. Cuando llegue ese día, descubrirán que no tienen mejor socio que Estados Unidos. Hasta que llegue ese día, no debemos ser simplistas. No debemos ser ingenuos sobre lo que ha sucedido durante los últimos 50 años en nuestras costas.

Les agradezco por su interés en este tema. Espero que tengamos la oportunidad de tener una conversación con nuestros dos distinguidos expertos, y gracias nuevamente.